El país del Sol Naciente importa más de 400 millones de kilos de granos de café al año, hecho que lo convierte en el cuarto más importante en el mundo.
Desde los años 80, en plena euforia económica japonesa, el café se convirtió en bebida nacional y se situó a la altura del popular té, el estimulante asiático por excelencia. Hoy un japonés consume una media de once tazas a la semana.
El café se ha convertido en Japón en un producto más popular que el agua mineral y hace sombra al té, al tiempo que lucha con las cada vez más famosas bebidas energéticas, el otro combustible de los trabajadores nipones, acostumbrados a las horas extra.
La Feria del Café Gourmet de Tokio, que se celebra hasta el viernes con participación de 84 empresas, es el escaparate donde se miden los principales exportadores mundiales, procedentes en su mayoría de Latinoamérica, África y Asia.
Aquí se muestran productos inverosímiles en otros mercados, como los centenares de variedades enlatadas o instantáneas, o se descubren tendencias como trazar dibujos en la espuma del café.
Los productores latinoamericanos tienen una gran importancia en Japón, ya que Brasil y Colombia se han posicionado como los grandes proveedores de ese grano, mientras se enfrentan a la creciente oferta de Vietnam o Indonesia, con precios más bajos.
No obstante, otros países como Guatemala, Costa Rica, Panamá o México están encontrando un hueco para satisfacer al exigente consumidor nipón en su demanda de café de alta calidad y con características únicas.
Los analistas de mercado coinciden en subrayar la abrumadora oferta de marcas y variantes en un país que fue el primero, en 1969, en envasar en latas la centenaria infusión de semillas tostadas del árbol del café.
Hoy, cientos de latas de colores se agolpan en las tiendas de 24 horas y los atareados oficinistas japoneses las consumen a todas horas o guardan en la mochila un filtro portátil con café molido para momentos de necesidad.
Además, desde que la cadena Starbucks llegó al lujoso barrio tokiota de Ginza en 1996, la fisonomía de las ciudades japonesas ha cambiado y ahora se multiplican los remedos de esta franquicia norteamericana en la que se forman filas para hacerse con un almuerzo y acompañarlo con un café.
No obstante, su uso como fuente de cafeína, tan necesaria para los trabajadores japoneses acostumbrados a las horas extra, está siendo sustituido por otro tipo de tónicos más modernos como las bebidas energéticas, que han conseguido gran popularidad.
Japón es el país que más bebidas energéticas consume en todo el mundo, según datos de la consultora Canadean, y en este apartado la variedad también supera el conocimiento de los más expertos, que pueden recurrir a ellas para no dormir o para superar una resaca.
EFE

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